Una llegada accidentada

Previously en Desventuras…¿¡Dónde estás, Criatura!!??

Llegada la hora, Criatura tuvo que arrastrar a Cosa hasta la cola del control de seguridad. Criatura, pese a su pequeño tamaño, tiene una mirada asesina capaz de doblegar cualquier miedo...y Cosa teme más la ira de Criatura que el avión...además de que había que empezar bien el viaje.
Pero no empezó bien.
Tan solo poner un pie en el aeropuerto, Criatura se quedó encerrada en el ascensor con la ¿suerte? de que varios trabajadores estaban dentro con ella y mientras Cosa correteaba en círculos presa del susto, Criatura se sentó en su maleta partiéndose de risa con los empleados de allá para acá en un intento de sacarlos de aquella caja de cristal.

Ya en la cola del control, Criatura pasó sin problemas y Cosa la siguió, pero la detuvieron y le hicieron pasar un control extra en busca de explosivos. Mientras Cosa esperaba resignada a que la dejaran continuar, Criatura se reía a carcajadas unos pasos más atrás. El señor de seguridad no sabía si reír o mantener la compostura, ya que Criatura acabó acercándose a hacer preguntas encadenadas para saciar su curiosidad, pues nunca antes había tenido una situación similar.
(El karma atacaría tamaña injusticia más adelante)

El viaje en avión fue relativamente tranquilo. Criatura en una fila y Cosa en otra, la primera sumida en las páginas de un libro pasteloso para intentar no estrangular a sus acompañantes forzosos de la fila, la otra examinando minuciosamente los detalles del viaje para tranquilizarse. Todo parecía bien atado…¡Cuánta ingenuidad!
Tras aterrizar en el aeropuerto internacional de Edimburgo a medianoche, Cosa intentó impedir el desembarque del avión al perder uno de sus pendientes de la suerte en forma de arañita...sin éxito.
Llorosa, fue con Criatura a recuperar las maletas y corrieron a coger un autobús que las dejó en las oscuras, frías y solitarias calles de la ciudad.

Confiadas, siguieron las indicaciones del GPS, pero este, bromista, se perdió y ellas con él.
Criatura se negaba en redondo a pasar por calles estrechas y oscuras y Cosa daba vueltas fascinada, su sentido de la orientación se esfumó hace mucho y estar pérdida de madrugada no le suponía problema.
Finalmente, Criatura lanzó el GPS por los aires, cantó pito pito gorgorito, escogió una calle y subieron por ella.
La calle resultó ser una larga y empinada cuesta que las hizo temer por sus pulmones y gracias a la orientación mágica de Criatura, encontraron la calle donde debía estar el alojamiento, pero...no lo veían por ningún lado…
Además, estaban en apuros, ya que la recepción cerraba a las 2 de la madrugada y solo faltaban unos minutos.
Recorrieron la calle una...dos...tres...cuatro veces...Nada.
Ateridas y cansadas, de pronto Criatura se tragó la entrada. Vieron unas escaleras estrechas y escondidas que llevaba a un restaurante indio y, más arriba, al albergue.
Entraron en la caldeada recepción, donde las esperaba un individuo con más rizos en la cabeza que Criatura, y que encandiló por completo a Cosa.
-¡¡Que mono!! ¿Crees que me dejará tocarle el pelo?
-Rapale si quieres, pero después de que nos dé las llaves de la habitación, por lo que más quieras…
Discurso incomprensible del individuo.
Con los ojos como platos, Criatura miró a Cosa y Cosa la miró a ella.
Criatura, pensando en la cama que la esperaba, y Cosa en una ducha reconfortante, asintieron con convicción con la esperanza de que les dieran ya la llave, pero el individuo continuó hablando y hablando hasta que Cosa, con un suspiro agotado, se volvió hacia Criatura.
-¿Te estás enterando de algo?
-Ni media palabra. Pero algunas cosas intuyo… El sueño no me da para más, dile al rizos que se calle ya...
-Si quieren, puedo decírselo en su idioma…
Hubo un segundo de estupor en el que se escuchó el sonido de dos mandíbulas estrellándose contra el suelo. Criatura quiso sacar una pistola, hasta que se acordó de que se la habían quitado en el control del aeropuerto. Cosa se indignó y agarró al individuo de la camisa.
-¡Pero bueno! ¿Enserio lleva veinte minutos hablándonos en inglés viendo que no nos enteramos de nada? ¡Voy a matarle! O bueno, le perdono si me deja tocarle el pelo.
El individuo agachó la cabeza mansamente y se dejó despeinar, después entregó las llaves de la habitación, tras secuestrar sus carnets de conducir, y se escondió debajo de la mesa.

Cosa, con una sonrisa de oreja a oreja por haber conseguido tocarle el pelo, cogió su maleta y siguió a Criatura por el pasillo, sin saber que minutos después, su sangre mancharía la habitación.

Continuará

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