Previously en Desventuras…Perdiendo la cobertura y a Criatura.
Cosa dió varias vueltas, sin atreverse a alejarse demasiado de la entrada, decidió acercarse a la tienda de regalos, que estaba cerca y se veía llena de gente, quizás Criatura estuviese dentro.
Y justo fue entrar y mágicamente llegarle varios mensajes histéricos. Los respondió y Criatura apareció rápidamente a su lado, ser como un hobbit de paso rápido tiene sus ventajas.
En la tienda de regalos, Criatura, por fin, consiguió llevar a cabo su proposito del viaje: meter una vaca con flequillo en su mochila. De peluche, sí, pero una vaca al fin y al cabo.
Y como el sol milagrosamente seguía con energías, salieron a los jardines y entonces comenzó el reportaje fotográfico: no dejaron estatua sin abrazar ni seta gigante sin señalar.
Cabe destacar que no encontraron ningún gnomo, aunque lo buscaron, los ojos centelleantes de Criatura debió espantarlos a todos, junto a las vacas.
El prado, antes lleno de ellas a su llegada, ahora se encontraba vacío.
Cosa tuvo que contentarse abrazando a varias estatuas de leones que había por el césped y, para completar la tarde, fueron a comer los famosos scoones en la cafetería del castillo.
Criatura se dispuso a buscar sitio mientras Cosa se las veía y deseaba para entenderse con la encargada. Por suerte, en la cola todos eran españoles y a base de gestos, muchas risas y algo de paciencia, todo acabó saliendo bien y Cosa fue a la mesa donde Criatura la esperaba dando saltitos emocionados en la silla.
Aunque se contuvo para hacer fotos a todo el proceso de preparación llevado a cabo por Cosa, quedando finalmente con una estética bastante aceptable.
A las 16h, mientras esperaban el autobús haciendo la fotosíntesis bajo el sol, comenzó a sonar una gaita en la lejanía y Cosa decidió que iba a encontrar a las vacas y hacerle trencitas en el flequillo si o si.
Con la música de fondo y Criatura riéndose detrás, se metió en el césped decidida y resuelta... hasta que notó que caminaba peor que nunca, pero no fue por su dedo maltratado, o por lo menos no tenía toda la culpa. Cuando miró, una parte de la suela de su bota había quedado atrás.
Justo entonces, vió llegar el autobús por el largo camino y echó a correr hasta la parada con la suela en la mano.
Llevaban cuatro días de viaje y se había quedado sin uña y sin calzado.
Ser gafe es lo que tiene, pero ser Cosa también significa no rendirse y seguir adelante a toda costa.
¿Podría?
Continuará…
No hay comentarios:
Publicar un comentario