Unicornios y fantasmas


Previously en Desventuras…Metiendo la pata repetidas veces.

Cosa y Criatura habían mirado el tiempo antes del viaje. Se habían informado. Eran conscientes de lo caprichoso del clima escocés. Lo sabían, sí…, pero no estaban acostumbradas a soportar las cuatro estaciones del año en solo unas horas.

Criatura, además, tiene una extraña obsesión con los unicornios, como también es un ser mítico se siente fascinada con ellos...y muy feliz, se dirigió derecha al primer unicornio que Cosa encontró frente a la Catedral de Saint Giles y que ella había confundido con un ciervo.
Como Cosa tiene un radar en la punta de la nariz para localizar animalitos monos, ya sean peluches, seres vivos o estatuas, se encargó de encontrarlos a lo largo del viaje y no dejó estatua sin abrazar a su paso.

En la Catedral, quedaron embelesadas con las vidrieras, pero lo que más llamó su atención fue...un TABURETE, clavado en mitad del pasillo sobre un pedestal y sin ningún cartelito informativo que explicase qué significaba aquello.
Desconcertadas, salieron hasta Grassmarket, dónde Cosa paró a desayunar y descansar el pie mientras Criatura asustaba palomas y hacía fotos, haciendo tiempo para que las tiendas mágicas de Victoria Street abrieran sus puertas.
Las tiendas eran mágicas, pero su oferta prohibitivamente cara y ambas salieron huyendo despavoridas a abrazarse a la estatua del perrito Bobby...o intentarlo porque la pobre de Criatura, con su estatura hobbit, apenas llegaba a tocarle la pata.

Curioseando por la ciudad, iniciaron la búsqueda de algún escocés de verdad, ya que todo ser vivo que las rodeaba era español. Cosa estaba empeñada en localizar a alguno, pelirrojo, pecoso y con kilt para secuestrarlo. Criatura centraba sus esfuerzos en intentar meter una vaca con flequillo en la maleta… Solo una logró su objetivo.

Por la noche, tras muchas visitas, vueltas y una pequeña siesta en el albergue (las costumbres españolas rara vez se pierden) fueron a un tour por las zonas malditas de la ciudad.
Un gigante con melena y capa negra las guió junto a un pequeño grupo hasta el Cementerio de Greyfriars, donde fueron las dos únicas que se atrevieron a reconocer que
1- Creían en fantasmas y
2- Eran fans de Harry Potter y querían buscar la tumba de los Riddell.

Aunque Criatura paseó por el cementerio con los pelos de punta y con un frío que atenazaba su pequeño cuerpo, cuando el Gigante ofreció que se asomaran a la entrada del encantado Mausoleo Negro, Criatura corrió directa al peligro mientras Cosa observaba temerosa desde una distancia prudencial.

Después, acabaron enterradas en las cámaras de unos subterráneos bajo la ciudad, oscuro, cargado y asfixiante por la cantidad de humedad en el ambiente. Allí, en la penumbra, el gigante contaba los turbios sucesos ocurridos en el lugar hasta que, de repente, una señora cortó el relato con un grito y, asegurando que algo la había tocado, se cambió de lugar. El incidente no pasó de la mera anécdota, pero mientras volvían al alojamiento, Criatura no paraba de sonreír de una manera tan peculiar que alertó a Cosa.
-¿Que pasa?
-¿Recuerdas a la señora que estaba a mi lado?
-¿La que se asustó?
-La misma. Dijo que alguien le había tocado la espalda
-Si…Y estaba pegada a la pared.
-Bueno...pues antes algo me tocó a mí.

Continuará...

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